Jueves 19 y viernes 20 de marzo de 2009, El Yelmo.

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¿Qué mejor lugar para comenzar la temporada que el valle que tuvo que cruzar mi madre para nacer? Mi abuela de vez en cuando nos recuerda lo mal que lo pasó para llegar a Orcera desde La Puerta de Segura en busca de ayuda para dar a luz a mi madre. Un viaje a lomos de un burro junto a mi abuelo en el que se vieron forzados a parar en repetidas ocasiones para no “soltarla allí mismo”, como ella dice. Alguna de aquellas paradas seguro que fue muy cerca de la solitaria zona sin olivos donde me gusta aterrizar cuando las condiciones me lo permiten.

El jueves, por ejemplo, no me lo permitieron. La teoría es que con la fineza de la U2 se podría llegar de planeo desde el despegue hasta dichos prados. Pero si el viento está un poco cruzado de norte, como era el caso, la verdad, hay que tener mucho valor para cruzar ese auténtico mar de olivos que hay que sobrevolar por el camino. Para hacer dicha transición con tranquilidad a mí me gusta ganar varios cientos de metros sobre el despegue. Y el jueves, como comentaba, no pude ganar muchos. Pero al menos pude estrenar temporada, que no es poco.

Despegué bastante tarde porque, aunque llegamos arriba a una hora bastante decente, el viento estaba de atrás, de levante. Pero eso sí, para que nadie se moviese de allí, de pascuas a ramos nos daba esperanzas con alguna rachita bien encarada. Y ya se sabe, con el sol cruzando nuestro techo en busca del poniente la cosa, en principio, debería ir a mejor. Una situación bastante frecuente en El Yelmo, por lo menos para mí. El caso es que en más de una ocasión la teoría allí me ha fallado, y me ha tocado desmontar arriba. Además en esta ocasión tenía que subir el ala desde algo más abajo de la última curva que hay antes de que la carretera corone El Yelmo: un buen montón de nieve impedía el paso con el coche. Así es que decidí esperar un poco y observar como evolucionaban las condiciones antes de ponerme a montar.

Había un buen grupo de parapentistas. Además del perenne Alf, estaba un inglés y un grupo de murcianos que habían ido a volar sólo ese día (el viernes no era fiesta en Murcia). Uno de ellos, Richard, me comentó que había terminado un curso de ala y que tenía muchas ganas de comenzar a volar con ella por su zona, Zarcilla creo recordar. Me habló maravillas de dicha zona de vuelo, una ladera de muchos kilómetros con bastante actividad térmica. Me remitió a la página murciavuela.com para que averiguase más de las zonas de vuelo en Murcia.

En cuanto las rachas comenzaron a ser más frecuentes Richard y sus compañeron fueron despegando y yo me animé a montar. Algunos lograron remontar algunos metros al despegue girando cositas que parecían suaves, pero en poco más de media hora estaban todos aterrizados. Pasadas las cinco y media despegué yo, bastante bien para llevar más de cinco meses sin hacerlo.

Giré una térmica muy suave a la derecha del despegue que finalmente abandoné más o menos a la misma altitud que tenía cuando me la encontré. Por un momento enfrenté el ala hacia La Puerta, pero enseguida me di cuenta de que con esa altura no iba a disfrutar nada del planeo y decidí tirar hacia la campa de Cortijos Nuevos. Por el camino giré una cosilla suave con resultados similares a los obtenidos anteriormente. Poco después estaba preparando la aproximación.

No tenía manga ni encontraba ninguna pista sobre la dirección del viento. Al final aterricé con el viento un pelín de la derecha sin demasiadas complicaciones.

Track del vuelo del jueves

El Yelmo y pulsadorEl viernes la cosa salió mucho mejor . Despegué dos horas y media antes, sobre las tres de la tarde, y después de buscar un poco encontré una térmica que me permitió ganar unos quinientos metros sobre el despegue… ¡ahora sí! ¡a La Puerta! 🙂

Por el camino, planeando con la tranquilidad que da la altura, me puse a hacer fotos de todo. De El Yelmo , Segura de la Sierra , Orcera , Torres de Albánchez y de La Puerta , sobre todo de La Puerta, donde está la casa de mis abuelos. Mi intención era sacar alguna foto chula para regalar a mis familiares, pero en algún momento cambié sin saberlo la configuración de la cámara y comencé a hacer todas las fotos con un tono azulado. Otra vez será. 😦

Encima de una pequeña cantera giré otra térmica con la que gané unos doscientos metros. Después de darme un paseo por el valle sin encontrar mucho más con lo que alargar el vuelo aterricé. Lo hice en una campa que me parecía más segura que en la que lo hago habitualmente, más cerca de La Puerta pero un pelín “hundida”, sotaventada y con unos cables de alta tensión en la zona de la aproximación.

La nueva alternativa está mucho mejor. Se encuentra en la carretera que sube a Orcera desde La Puerta, poco después de abandonar la carretera que lleva hasta Cortijos Nuevos. Lo que pasa es que posiblemente gran parte del año esté sembrada. Aterricé sin problemas después de hora y media de vuelo y lo celebramos con unas cerves en Segura.

Un buen comienzo de temporada, sobre todo teniendo en cuenta que el invierno todavía no había terminado de terminar.

Track del vuelo del viernes

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