Archivo mensual: marzo 2012

Domingo 25 de marzo de 2012, Pedro Bernardo

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Una de cal y otra de arena. Si el primer vuelo del año logré alargarlo contra todo pronóstico, en este me pegué un alicatazo mientras todos los demás, los Julios, el Pirata, Juanma y Pepe disfrutaron de un vuelete suave y placentero de unas dos horas.

En esta ocasión el viento estaba de este bien definido. Pepe nos tanteó a ver si alguno nos animábamos a subir a la rampa de madera. Venía preparado con alambres para arreglarla, pero al final todos nos quedamos en el despegue de abajo.

Salió primero Julio “Peter” ante las miradas atentas de todo el personal ya que la cosa no pintaba muy bien. Se había metido una capa bastante densa de cirros y no había mucha actividad. Pero Julio, volando con mucha suavidad y girando muy planito, no tardó en ponerse por encima del despegue. Así es que yo, que lo tenía ya todo listo, decidí salir a pesar de que Julio “Piedrahita” decía que era pronto por el cambio de hora de esa noche, y que los cirros estaban empezando a abrir. Quizás debería haberle hecho caso.

Cuando me coloqué para salir el viento estaba un poco de la derecha, así es que me busqué el mejor sitio para salir por la zona que Félix ha re-apañado este invierno. Despegué sin problemas desde allí. En principio la cosa no pintaba muy mal, tanteé un poco por la derecha, volví luego hacia el despegue, tanteé por la izquierda y zás! la primera termiquilla, muy agradable, con unos cuantos giros me puse por encima del despegue. Pero la perdí, o se perdió, así es que volví hacia el despegue, todavía no había salido ninguno más. Estaban todos ya debajo de sus alas excepto Julio, con Pepe y su Laminar en cabeza listo para salir.

Tenía la sensación de que estando a esa altura por allí les cortaba el royo para salir, así es que me fui hacia la derecha a probar suerte. Intenté girar algo que me salió rana y perdí bastante altura así es que continué hacia la sur. Por allí la cosa se puso más complicada. Debido a la fuga las térmicas tenían mucha deriva y me fueron metiendo cada vez más en el pueblo, y cuanto más me acercaba al pueblo más rotas y complicadas de girar eran.

Así es que estuve por allí peleando cada pompita que me entraba intentando al mismo tiempo regresar a la zona más orientada al este. No lo logré y en un momento dado enfilé hacia la campa. Por el camino me pitó algo que tampoco fui capaz de aprovechar y me hizo perder más metros.

Tantos que llegué a la campa con la altura justa para sobrevolar  la manga y hacer una U para entrar de este. En el giro pasé muy cerca de los árboles, demasiado para mi gusto, aunque tenía velocidad suficiente y pude sobrevolarlos sin problemas.

Había vientecito, no mucho pero lo suficiente como para hacer que el aterrizaje fuese muy fácil. Mientras plegaba todos estos se pegaron un vuelete muy majo, sin ganar demasiada altura pero siempre por encima del despegue.

La este de abajo tiene estas cosas. El año pasado tuve un par de vuelos o tres así… ¡a espabilar toca!

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